TRADICIONES
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FIESTAS DE GRACIAS
Actualmente, el penúltimo sábado de agosto se celebran las fiestas de Gracias en honor de Nuestra Señora de Tresfuentes. Antes las fechas eran diferentes pero a principios de 1970 se hicieron cambios en las fechas de las fiestas.
Esta es la fiesta más popular del pueblo en la actualidad porque se celebra en unas fechas en las que hay más gente en la Villa dado el carácter de pueblo turístico que tiene en la actualidad Valgañón. En tiempos pasados las más populares eran las fiestas de San Antonio porque, además de la gran devoción, los habitantes del pueblo tenían más tiempo para disfrutar en Junio que en pleno Agosto con “la hierba”.
El viernes cerca de las 12 del mediodía la gente se sitúa en la Plaza de Pedro Gonzalo del Río esperando a que la campana del reloj de la iglesia de San Andrés marque el comienzo de las fiestas, a las 12 con el chupinazo se inicia el volteo de campanas.
La fiesta comienza con el chapuzón en el pilón, para continuar con el Rally humorístico y los campeonatos de juegos de mesa, el concurso infantil, etc. para terminar el día con la verbena.
El sábado empieza con la diana floreada y con los gigantes y cabezudos y se lleva en procesión la Virgen a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Tres Fuentes. Posteriormente se inicia el juego de los bolos, tradición recuperada de tiempos anteriores, que es solo para mujeres y se juega con unas reglas muy antiguas y por la noche gran verbena.

El domingo después de la misa del mediodía hay bailable en la
plaza y por la tarde se juegan las finales de mus, domino, tute, frontenis
y bolos y recientemente fútbol siete y se juega un partido de pelota
a mano por destacados pelotaris contratados para la ocasión.
El lunes es el día de los niños, con múltiples actividades
para ellos a lo largo de la mañana, por la tarde mientras unos pelan
patatas y otros ponen las mesas en la plaza un grupo de cocineros empieza a
preparar el chocolate para los niños, las patatas con chorizo para los
mayores y el café.
La PATATADA empieza el lunes a las 10 de la noche, es esta, como todas las
actividades mencionadas, gratuita para todo aquel que lo desee, sea o no del
pueblo, se instalan mesas y sillas para más de 1000 personas sentadas,
que es la capacidad de la Plaza, y además se atiende a otras 500 aproximadamente
que están por los alrededores, las patatas con chorizo, el vino, el
café y la copa corren a cargo de la Asociación.

En las fiestas de Gracias se edita una Revista que nació en 1984 y que
en su primer número decía:
“Con el fin de realzar más nuestras fiestas, nace este pequeño boletín u hoja informativa … el contenido de estas hojas será doble, por un lado información de cómo van desarrollándose las fiestas y por otro refrescar la memoria a los mayores y dar a conocer a los jóvenes las facetas mas interesantes y curiosas de nuestro pueblo..”.
Esta revista se ha publicado ininterrumpidamente desde entonces con parecido aspecto apareciendo muy a menudo en la portada algún dibujo ganador del concurso del año anterior o fotografías del pueblo.
Durante todas las fiestas se suelen presentar exposiciones de diverso tipo que destacan por su calidad y por la afluencia de publico de otros lugares para visitarlas, así hemos visto en el pasado muestras sobre: Aperos de labranza y antigüedades, Iconos, Labores, Fotos antiguas, Manualidades, etc. y siempre la exposición de pintura de Eduardo Corral.
Además se imparten cursillos gratuitos durante la semana de fiestas que en el pasado fueron sobre cestería, manualidades, microinformática, baile, etc.
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La Cocinera |
La Bruja y Napoleon |
La Bruja |
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Los Gigantes |
El Gigante |
Comienzo de la Diana |
FIESTAS DE SAN ANTONIO
Las fiestas de San Antonio se celebraban el 13 de Junio pero desde hace muchos años se han trasladado al segundo domingo de Junio.
Antiguamente había romerías a la Ermita de Nuestra Señora de Tres Fuentes el día de San Antonio, desde Ojacastro, Santurde, Santurdejo, Santo Domingo de la Calzada, Corporales, Bañares, etc. La importancia de esta romería obligaba a fletar trenes especiales mientras funcionó el ferrocarril Haro-Ezcaray.
El sábado a las 12 horas se inician las fiestas con volteo de campanas y disparo de cohetes, bombas y voladores, ese mismo día acaba la novena con la adoración de la reliquia del Santo y, finalizada esta, se continua con un animado baile en la plaza.

El domingo se inicia con dianas y pasacalles acompañados de los gigantes
y cabezudos para a las 12 sacar en procesión a San Antonio, patrón
de la Villa, desde la iglesia de San Andrés Apóstol a la de Tres
Fuentes donde se celebra la misa solemne finalizando con a adoración
de la reliquia. Posteriormente se finalizan con baile y partido de pelota cuando
es posible.
FIESTA DE SAN ROQUE
16 de Agosto
Hace más de treinta años que se ha perdido esta tradición que en los calores del verano, reunía un día a gran parte del pueblo para honrar a un santo muy venerado por estas tierras: San Roque. Por la mañana, niños y mayores subían hasta la ermita, sita en un promontorio, a espaldas del pueblo, en un campo que lleva el nombre del santo.
El edificio era un refugio de lechuzas que anidaban en sus vigas, de pequeñas dimensiones, de planta rectangular orientada en dirección este-oeste, con el altar en uno de sus lados, separado del resto por una balaustrada de madera. Un banco de obra pegado a la pared, rodeaba la estancia. Una vez allí, se decía misa en el interior y se regresaba al pueblo. Los niños se quedaban jugando por allí, los mayores tenían qua trabajar, era la época de la trilla y quizá la parva estaba tendida en la era. El edificio, llegó un momento que amenazaba ruinas y desgraciadamente se derribó. Las piedras fueron llevadas a otras obras y la imagen del santo quedó instalada en la sacristía de la Iglesia de Nuestra Señora de las Tres Fuentes.
Los niños de entonces, recuerdan aquellas romerías y muchas pequeñas excursiones a San Roque donde se iba a jugar, a merendar, a pasar el rato, pues era un lugar muy frecuentado, pero sobre todo la ilusión que hacia, cuando llegaba el día 16 de agosto, subir todos juntos y oír misa en aquella vieja ermita.
Hasta hace poco solo un montón de escombros y matas señalaba el lugar donde estuvo la ermita pero recientemente se ha rehecho el piso de lo que era la ermita colocando un busto del Santo en un pedestal de piedra que esta donde estaba la cabecera del altar mayor de la ermita y se ha rodeado la misma de un banco corrido de piedra y se ha adecentado la zona instalando unas meses de piedra de forma que el lugar ha recobrado de nuevo el carácter de sitio apacible, tranquilo y cómodo para ver el pueblo desde un lugar inmejorable.
En el año 2002 se recuperó por fin la tradición de la romería a la ermita, y desde entonces se celebra por la mañana una misa al aire libre en el propio recinto de la ermita seguida de un refrigerio y un vino de honor a San Roque en el mismo sitio. A la hora del almuerzo se preparan una comida en el pueblo que un año fue una paella, el año 2003 una caldereta de cordero y en el futuro probablemente será la ternerada para que todos los que lo deseen puedan disfrutar de un día de alegría.

REYES
5 Enero
En los últimos años y en la festividad de los Reyes mientras los niños duermen, las Escuelas ya estaban abiertas para que vayan llegando todos los "ayudantes de los Reyes" a dejar los regalos preparados para que cuando llegaran por la mañana Sus Majestades desde Oriente, tuvieran todo listo para empezar a repartir. Los regalos se ordenan en montones que corresponden a cada casa del pueblo. Sobre las siete de la mañana, a pesar del frío y a veces la lluvia o la nieve, los pajes empiezan a montar la carroza ya dejar allí los regalos En cuanto llegan los Reyes de su largo viaje por las casas de todos los niños del país, se les ayuda a vestir, a poner las coronas ya las nueve se montan en la carroza y empieza el desfile.
En muchas casas ya hay luz, muchos niños se asoman tímidamente a ver pasar los Reyes esperando el momento en que se acerquen a su casa. Sus ojos brillan de la emoción, pensando en la suerte que tienen de poder recibir su visita y recoger los regalos de sus manos. Y es que pocos niños en el mundo tienen ese privilegio. Seguramente este sea uno de los mejores días de cada niño, pero también de los que ya estamos un poco más crecidos pero tenemos ocasión de ver su ilusión y algunos recordar los años en que los Reyes nos despertaban a nosotros.

EL REBOLLO
El "rebollo” se da a las parejas que después de la luna de miel
vuelven al pueblo. Es una costumbre muy arraigada en la que se sale a cantar
bajo el balcón de los recién casados hasta que estos salen al
balcón o puerta para “invitar a algo”. Algunas de las canciones que
se cantan son:
A esta puerta hemos llegado
con alegría y humor
a daros la enhorabuena
los mozos de Valgañón.
Los cimientos de esta casa
están hechos de cristales
y los que habitan en ella
son hijos de buenos padres.
A esta puerta hemos llegado
cuatro amigos y yo cinco
si quieres que te cantemos
bájanos media de tinto.
Qué bien parece esta mesa
con ese lindo mantel
me j o r parece ---------
al lado de su mujer.
Venimos por el rebollo
creo que es cosa muy fina
si quieres que te cantemos
suelta pronto la gallina.
Allá va la despedida
y ójala viváis felices
hasta mañana pareja
que nos vamos a dormir
SAN ISIDRO
Valgañón es un pueblo básicamente ganadero, de forma que en Mayo se sube el ganado a la dehesa, unos días mas tarde, es decir el día 15 San Isidro, los ganaderos celebran su fiesta patronal celebrando una Misa en la Iglesia Parroquial de Tresfuentes y trasladándose seguidamente a la dehesa donde se disfruta compartiendo una fraternal comida.
SAN ANDRES
El 30 de Noviembre es San Andrés, santo que da nombre a la iglesia del pueblo. El último sábado de Noviembre la Asociación celebra la fiesta con un tradicional revuelto de huevos con pimientos acompañado de pan, vino, café copa y postres. Esta fiesta continua con alegría durante muchas horas (en 2002 se hizo un Bingo). A pesar de ser en invierno y al tamaño de nuestro pueblo, a la última edición asistieron más de 70 personas.
EL ESCABECHE
La víspera del Corpus Cristo, la Asociación Cultural Virgen de las Tresfuentes invita como de costumbre al tradicional escabeche, el acto suele tener lugar en el “salón rosa” donde se instalan las mesas y se sirve el escabeche acompañado de pan, vino, café y copa. Para los que no desean sentarse también se sirven bocadillos para llevar fuera. La tertulia y los cantares duran hasta la madrugada.
LIMPIEZA DE RIOS
Mediante anuncio expuesto en el tablón municipal se convoca (generalmente un sábado de Julio) a los vecinos y simpatizantes para proceder a la limpieza de los ríos, el Ayuntamiento para recompensarles invita a la tradicional bacalada acompañada de café, copa y puro.
FIESTAS Y TRADICIONES PERDIDAS
Valgañón es un pueblo rico en tradiciones, su origen se pierde en el tiempo y muchas de ellas desaparecieron por el despoblamiento y la recesión de la actividad ganadera con la emigración a las ciudades de los jóvenes y la ausencia casi total de niños, recordaremos aquí alguna de ellas.
SAN JUAN, SAN PEDRO Y SANTIAGO
24 y 29 de Junio y 25 de Julio
En esas fechas era la época de mayor actividad en el campo con la recolección de la hierba para la que no se empleaba máquinas como ahora y en la que los niños tenían un papel importante como acarreadores. Pero esos días especiales todos los niños del pueblo se juntaban en cuadrillas después de comer y preparaban las meriendas. Cada uno llevaba un huevo, un trozo de chorizo o lo que se acordase y se escotaba también algo de dinero.
Se preparaba una cesta con la merienda y se marchaba del pueblo hacia San Roque, la Pasada Iguáreña, el Depósito, la Tejera o a la "Fuente del Maestro" o la "Fuente las Señoritas". Pero no era la merienda lo más importante de esta tradición veraniega de Valgañón. Una vez el grupo de niños había terminado de merendar, se adornaba la cesta lo mejor posible y se preparaba la "enramada" Esta consistía en un arco formado por dos ramas generalmente de salce, atadas en las puntas que quedaban totalmente cubiertas por ramas y flores del campo y que se llevaban entre dos. Pronto comenzaban a oírse las voces de las distintas cuadrillas de niños que regresaban al pueblo por Chalarrea o por el Campo.
Las calles del pueblo se llenaban de voces infantiles entonando las típicas canciones de la “Sanjuanada” (ver el cancionero), cuando llegaban a la Plaza mostrando su enramada se “echaba el bomba va” y todos los niños en corro alrededor de la cesta de la merienda cubierta de flores giraban, mientras uno en el centro con la bota llena de gaseosa, o naranjada o con una botella, daba vueltas alrededor de la cesta y todos cantaban:
Alegres son los de mi compañía,
alegres son los de mi batallón,
hasta que no dispare, ninguno beberá.
A continuación se paraban y mirando hacia el centro cantaban y daban
palmas mientras el del centro bebía.
Que beba, que beba, que beba Santiago,
que se eche, que se eche, que se eche buen trago
que vuelva, que vuelva que vuelva a beber,
que sabe, que sabe, que sabe a la pez.
Al terminar, entregaba la bota a otro y el ocupaba su sitio en el corro, comenzando de nuevo a dar vueltas ya cantar hasta que todos habían pasado por el centro. La plaza era un ruidoso hormiguero donde todos los chicos y chicas del pueblo no dejaban de moverse y cantar.
ELECCIÓN DE TOROS
El día de la Virgen de Agosto, la plaza de Valgañón adquiría todos los años una inusitada actividad ganadera a la salida de misa, que entonces se celebraba a las diez y media de la mañana, las vacas con los mejores terneros del pueblo empezaban a llegar a la plaza por todas las calles. Allí iba a tener lugar una ceremonia muy original, la elección de los toros que tres años más tarde debían luchar en la dehesa el día de San Isidro. Cuando vacas y chotos se encontraban ya en la plaza, la Junta de Ganaderos, compuesta por el Alcalde de Campo, tres vocales y el alguacil, tras examinar a los terneros, terminaban por elegir los dos mejores.
Durante estos tres años, los terneros elegidos debían crecer
y mantenerse sanos y fuertes, pues estaban destinados a ser padres de toda
una generación de chotos del pueblo puesto que si no había ningún
incidente estos dos terneros elegidos, deberían luchar el día
de San Isidro en la dehesa y el más fuerte, sería el semental
de la bueyada.
La plaza aquel día estaba llena de de vacas y chotos, algunas tranquilas,
otras que querían marcharse y los hombres con palos tapando las calles
y discutiendo sobre cual era el mejor. Al final era la Junta la que decidía
y su decisión era inapelable.
Así pues, cuando las vacas subían a la dehesa el día de San Isidro, dos toros de tres años iban con ellas quedando otras dos parejas, las elegidas uno y dos años antes, preparadas para cuando llegara su hora. A partir de la Virgen de agosto eran cuatro las parejas con los nuevos terneros elegidos. A partir del día de la elección, los dueños se encargaban de mantener bien a los terneros elegidos y criarlos fuertes pues era un orgullo tener un choto que mereciera tan alta distinción. Después de un año en la dehesa, cumpliendo la función de sementales, los dueños de cada toro recibían una cantidad estipulada de dinero.
LOS INVIERNOS EN EL PORTICO
Ya no nieva como antes, hace unos cuantos años las nevadas eran más frecuentes y la cantidad de nieve mayor. Nevadas de medio metro y más eran normales a lo largo del invierno y las heladas mantenían la nieve durante muchos días. Lo cierto es que muchas veces había que hacer caminos, quitando la nieve, para que los niños pudieran ir a la escuela.
En la plaza, se juntaban los distintos caminos de cada calle para llegar hasta el pórtico y la iglesia. Porque, en aquellos invierno interminables en el pórtico jugaba un papel muy importante, era el lugar de reunión habitual de niños y hombres. A las noches largas y de temperaturas muy bajas, seguían días en los que unas pocas horas de sol apenas si se llevaban una mínima parte de la nieve helada. Era en esos días cuando en el pórtico, a mediodía se estaba bien al resguardo. Y allí había siempre hombres, hablando de los rigores de aquel invierno, entre otros temas, y chiquillos jugando. Porque el juego en el pórtico era una de las pocas diversiones de aquellos tiempos en los que todavía no había televisiones.
Hasta la puesta del sol se pasaban las horas jugando a diversos juegos, de todos ellos destacan dos por su originalidad. Los mayores jugaban a la "uta" con monedas y los niños al " corro" con "billetes”.
A la "uta" se jugaba poniendo cada jugador un número igual de monedas sobre un cilindro, más o menos trabajado, hecho de madera, que en ocasiones se sustituía por un cartucho u otro objeto similar y tirando los jugadores con antiguas monedas de cobre, más grandes que las actuales, a las que se llamaba "tiraderas". Se jugaba por parejas y cada jugador, tras lanzar las dos tiraderas, retiraba una y dejaba la que había quedado más cerca de la uta, seguía el juego hasta que alguien al tirar la retiraba. Una serie de normas controlaban el juego y se empleaban unas palabras raras como " cuatrus" , " quemas" , "utir" , "desutir" , etc .
El "corro" era el juego de los niños. Los "billetes" con los que se jugaba eran rectángulos de cartón que procedían, o bien de la parte superior recortada de las cajas de cerillas, que valían por uno, o de los billetes que se sacaban en aquellos tiempos para viajar en tren, d e cartón duro y medidas aproximadas de 3 ó 4 centímetros de ancho por 6 ó 7 de largo. Cada uno de estos valía por dos de los de cerillas. Posteriormente salieron unas cajas de cerillas nuevas, un poco más grandes y con unos dibujos mucho más bonitos y brillantes, a estos se les dio un valor de 5 unidades.
Se jugaba en los extremos del pórtico, en las losas del suelo que tienen un agujero redondeado en el centro de varios centímetros de profundidad. El juego consistía en que cada jugador ponía en el "Corro" el mismo número de billetes y con piedras planas y redondas, encontrarlas o hechas por los niños, se llamaban "pitas", trataban de sacar' del corro el mayor número posible d e billetes tirando por turno. Primero tiraban todos desde una raya del suelo y después desde el lugar en que quedaba la pita de cada uno. Además de sacar billetes del corro, si uno pegaba con su pita a la de otro éste quedaba eliminado y si solo jugaban dos, el otro se llevaba lo que quedaba en el corro.
En ambos juegos, para. saber el turno en que se debía jugar, se tiraba primero desde una raya formada por las losas del suelo, a una distancia adecuada y las tiraderas o pitas que quedaban más cerca de otra raya, fijada de antemano tiraban primero.
A veces, también los niños jugaban a la uta con billetes o con " perras", con los que aquellos tenían una equivalencia. Cinco billetes de los sencillos una "perra chica”, diez una "perra gorda".
SAN ANTON
11 de Enero
San Antón es una aldea de Ezcaray, situada en la margen izquierda del río Oja, por la carretera del Llano la Casa. Cuando llegaba el día 11 de enero, acudían a esta aldea los ganaderos de los pueblos cercanos con sus yeguas para honrar al santo, patrono de los animales. Pero Valgañ6n quedaba un poco alejado y contaba con su propia tradición. El día de San Antón, los propietarios de yeguas que en esta época estaban preñadas, subían montados a Tres Fuentes, solos o en grupos y allí tenía lugar un singular rito con el que se pedía a la Virgen la protección para las yeguas que pronto habían de parir.
Se daban siete vueltas alrededor de la Iglesia, rezando en cada una de ellas un Padrenuestro, una vez terminadas las vueltas y las correspondientes oraciones y delante de la puerta de la iglesia se rezaba una salve a la Virgen y después se regresaba al pueblo con la seguridad de que ese año la yegua pariría sin complicaciones.
EL HUEVO
Uno de los primeros días de marzo de cada año, todos los ganaderos del pueblo subían “a cerrar la dehesa”. Se arreglaban los trozos de pared que se habían caído, se ponían palancas etc. A partir de entonces, ningún animal podía ya entrar en la dehesa hasta el día de San Isidro, más tarde, por San Jorge, todos los hombres volvían a subir y arrancando los cardos, dejaban la dehesa lista para recibir a la bueyada el día 15 de mayo. Si la primavera venia húmeda y cálida, la hierba crecería abundante.
Pues bien, cuando a primeros de marzo se subía a la dehesa para cerrarla, los niños también participaban llevándose la mejor parte, a las cinco de la tarde, al salir de la escuela, todos los chiquillos del pueblo corrían al terraplén "a esperar el huevo". Efectivamente, en el terraplén o en la cuesta, los niños se encontraban con los hombres que bajaban de la dehesa les repartían huevos cocidos, de los que las madres les habían provisto bien al marchar por la mañana. y si algún niño no tenia a su padre en la dehesa aquel día, no faltaba un tío, pariente, vecino o amigo que se lo diera; ningún niño se quedaba sin el huevo.
Entonces los hombres contaban a los muchachos que aquellos huevos los habían
puesto las gallinas de Anguta por los matorrales de la dehesa y el sol los
había cocido. Las risas y los gritos de los niños se oían
de lejos y, todos contentos, hombres y chiquillos bajaban al pueblo.